Olvídate de lo que te han contado sobre el «CBD supervitaminado«. El THCP es otra historia. Hasta hace poco, este cannabinoide era el santo grial de quienes buscaban un efecto potente sin saltarse la ley, una molécula que prometía pegar mucho más fuerte que el THC clásico aprovechando los vacíos normativos.
Pero si estás leyendo esto ahora, ya sabes que la fiesta en España se ha complicado bastante.
Fue en 2019 cuando un equipo de investigadores italianos se topó con él casi por casualidad, mientras analizaban la cepa medicinal FM2. Lo que encontraron no fue otro componente menor de la planta, sino una estructura química con una «cola» inusualmente larga, capaz de pegarse a tus receptores cerebrales con una eficacia que no habíamos visto antes.
No estamos ante un simple suplemento de bienestar.
El tetrahidrocannabiforol (o THC) ha puesto en jaque a las autoridades sanitarias y ha generado más dudas que certezas.
Vamos a ver qué hay de cierto en esa potencia desmedida de la que hablan los foros y, sobre todo, si realmente te vale la pena jugártela tal y como está el patio legal en 2025.
Fuente original del descubrimiento: Nature Scientific Reports – Isolation of a novel phytocannabinoid from Cannabis sativa (2019)
¿Es verdad que el THCP coloca 33 veces más que el THC?
Ojo con el marketing aquí porque hay que leer la letra pequeña. Verás ese «33 veces más potente» repetido en cada envase y tienda online, pero la realidad tiene matices importantes.
Esa cifra sale directamente del laboratorio.
El estudio original demostró que el THCP tiene una afinidad de unión 33 veces superior con los receptores CB1 de nuestro sistema endocannabinoide en comparación con el THC clásico.
Para que nos entendamos:
No es que te vaya a dar un viaje 33 veces más intenso (eso sería una locura inmanejable), sino que la molécula se «agarra» a tu cerebro con una fuerza descomunal.
El secreto está en la cola (literalmente). No hay magia, es pura quimica. La molécula de THC tiene una cadena lateral de 5 átomos de carbono. El THCP, en cambio, alarga esa cadena hasta 7 carbonos. Esos dos carbonos extra marcan la diferencia.
Imagina que el receptor de tu cerebro es una cerradura:
- El THC es una llave que entra y gira bien.
- El THCP es una llave maestra más larga que llega hasta el fondo del mecanismo y lo activa con una eficacia que la naturaleza rara vez nos muestra.
Esa capacidad de unión superior sugiere que hace falta mucha menos cantidad para notar efectos fuertes. Lo que los usuarios reportan no es necesariamente un «subidón» 30 veces mayor, sino una experiencia mucho más psicodélica, física y, sobre todo, duradera. Una vez que entra, al THCP le cuesta soltarse.
Estudio sobre la relación estructura-actividad en cannabinoides

Situación del THCP en España (Actualizado 2025)
Durante un par de años, el mercado del cannabis en Europa ha jugado al gato y al ratón con las autoridades. Los fabricantes cambiaban una molécula, la ley tardaba en reaccionar y se abría una ventana de venta «alegal».
Pero con el THCP, esa ventana se ha cerrado de golpe.
Si has llegado hasta aquí buscando dónde comprarlo de forma segura, la respuesta corta es que ya no puedes. O al menos, no legalmente.
El Ministerio de Sanidad y la AEMPS (Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios) se cansaron de la zona gris. Siguiendo la estela de la prohibición del HHC, la normativa española se ha endurecido drásticamente en este 2025 para incluir a los análogos del THC en las listas de fiscalización de estupefacientes.
¿Qué significa esto?
Que ya no importa si la web donde lo compras pone en letra pequeña «producto técnico» o «para coleccionismo». Esa etiqueta ya no te salva.
A ojos de la ley, tener una bolsa de flores o un vape de THCP en el bolsillo es, a efectos prácticos, lo mismo que llevar THC convencional. Las fuerzas de seguridad no van con un espectrómetro de masas por la calle; si parece cannabis y huele a cannabis, te enfrentas a las mismas sanciones por tenencia (Ley Mordaza) o, si lo vendes, a un delito contra la salud pública.
Quienes siguen vendiendo stock antiguo lo hacen bajo su propio riesgo, y tú al comprarlo, también.

Riesgos reales: Lo que no te dicen en la etiqueta
Si lees la descripción de cualquier vape de THCP, todo parecen ventajas. Pero hay una letra pequeña que tu cuerpo nota y que el marketing omite.
No hablo de que se te ponga la boca pastosa —eso pasa hasta con el peor hachís—, hablo de cómo esta molécula interactúa con tu sistema a largo plazo.
La «resaca» de los dos días El mayor susto para el novato es la duración. Como el THCP se adhiere con tanta furia a los receptores, el efecto no desaparece a las dos o tres horas como con un porro normal. Hay usuarios que reportan seguir notando una pesadez mental y física («brain fog») hasta 48 horas después de la ingesta. No es un subidón agradable todo el tiempo; a menudo se convierte en un letargo del que cuesta salir.
Si tienes cosas que hacer al día siguiente, el THCP es una pésima idea.
Tolerancia: Romper el termostato Este es el gran problema. Al estimular los receptores CB1 con una potencia tan desmedida, obligas a tu cerebro a defenderse. ¿Cómo? «Apagando» esos receptores o haciéndolos menos sensibles (desensibilización).
El resultado es que, si usas THCP con frecuencia, disparas tu tolerancia a la estratosfera en tiempo récord. Cuando quieras volver a tu hierba o extracto de siempre, te parecerá que estás fumando aire.
Estás acostumbrando a tu cuerpo a un volumen tan alto que la música normal ya no la oyes.
El mito de «lo natural» No nos engañemos.
Aunque el equipo italiano encontró THCP en la planta, lo hizo en cantidades minúsculas. Para llenar esos vapes y gominolas que ves por internet, no se extrae de la planta (sería carísimo e inviable). Se fabrica en laboratorio mediante procesos químicos semi-sintéticos, normalmente transformando el CBD. Si el proceso no es farmacéuticamente perfecto —y en el mercado gris nunca lo es—, te estás metiendo una sopa química con subproductos desconocidos que no han sido testados en humanos.
Estudio sobre riesgos de cannabinoides sintéticos y semisintéticos (ver aquí)
Tabla rápida: THC vs THCP vs HHC
Si te pierdes en la sopa de letras de los cannabinoides, aquí tienes el mapa definitivo. Hemos comparado las tres moléculas que suelen generar confusión, tomando como referencia el THC clásico de toda la vida.
| Cannabinoide | Potencia (Pegada) | ¿Legal en España (2025)? | Tipo de «Viaje» |
| THC (Clásico) | Media/Alta (Referencia) | ❌ Ilegal | Euforia, risas, psicoactividad equilibrada. Dura 2-4 horas. |
| THCP | Extrema (Muy Alta) | ❌ Ilegal | Pesado, muy físico y casi psicodélico. Puede durar +24h. Riesgo de ansiedad. |
| HHC | Media/Baja | ❌ Ilegal | Similar al THC pero más «light» y lúcido. Menos paranoico. |
| CBD | Nula (No coloca) | ✅ Legal | Relajación física, antiinflamatorio, sin alteración mental. |
Nota rápida sobre la tabla:
Fíjate que tanto el HHC como el THCP han caído ya en el saco de la ilegalidad. La diferencia principal es la intensidad: mientras el HHC se buscaba como una versión «suave» para el día a día, el THCP es un camión de mercancías sin frenos.
Si buscas algo legal hoy en día en España, el CBD (y sus variantes no psicoactivas como el CBG) es el único superviviente real en el mercado regulado.
Conclusión: ¿Vale la pena jugársela?
Si has bajado hasta aquí buscando una recomendación de compra, la respuesta honesta es un no rotundo. Y no solo porque la ley en España te haya cerrado la puerta en las narices este 2025.
El THCP es una molécula fascinante desde el punto de vista científico.
Nos ha enseñado que la planta de cannabis todavía guarda secretos potentes en su ADN. Pero lo que te venden hoy en internet dista mucho de ser un descubrimiento botánico seguro. Estás ante productos de laboratorio, con una potencia que rompe tus esquemas de tolerancia y en un marco legal que ya no te protege de una multa.
Llegas tarde a la fiebre del oro de los «ciegos legales». Esa etapa del Salvaje Oeste, donde podías comprar cannabinoides ultra potentes en el estanco, ha terminado.
Si lo que buscas es bienestar, el CBD sigue siendo el rey indiscutible y seguro. Si lo que buscas es psicoactividad, experimentar con derivados sintéticos en un mercado gris suele salir caro, ya sea para tu bolsillo (multas) o para tu cabeza (tolerancia y efectos adversos).
A veces, lo clásico funciona mejor porque, simplemente, ya sabemos cómo funciona. No hace falta que hagas de conejillo de indias.
FAQ: Preguntas frecuentes sobre el THCP
Sí, rotundo. Aunque sea una molécula distinta al THC, comparten una estructura tan similar que tu cuerpo genera metabolitos casi idénticos al procesarlo.
Los test de orina o saliva estándar (el famoso «palito») no tienen la sofisticación para distinguir si te has tomado un vape de THCP o un porro de marihuana clásica; simplemente detectan que hay cannabinoides psicoactivos en tu sistema. Si conduces o tienes controles laborales, ni te acerques.
Técnicamente es «semisintético». Aunque el THCP existe en la planta de cannabis de forma natural, lo hace en cantidades ridículas (menos del 0,1%).
Para fabricar los productos comerciales, los laboratorios no extraen la planta, sino que transforman químicamente CBD mediante procesos industriales para convertirlo en THCP. Así que no, no estás consumiendo un extracto 100% natural, sino el resultado de una reacción química de laboratorio.
Porque muchos comercios están liquidando stock o aprovechando la inercia antes de que lleguen las inspecciones. Que una web te deje comprarlo no significa que sea legal recibirlo.
Desde la actualización de la normativa en 2025, la responsabilidad recae tanto en el que vende como en el que posee la sustancia. Estás comprando bajo tu propio riesgo en un mercado que ahora mismo opera en la ilegalidad.
Este es el error de novato número uno. El THCP es un cannabinoide «tardo», a veces tarda más de 60 o 90 minutos en pegar fuerte. Mucha gente da una calada, espera 15 minutos, piensa «esto no sube», da tres caladas más… y una hora después les golpea todo de golpe.
A diferencia del THC normal que es casi instantáneo, con el THCP la paciencia es vital para no acabar con una ansiedad terrible.
Piensa en el HHC como una «cerveza light» (suave, más relajante, menos mental) y en el THCP como un tequila de alta graduación.
El HHC se popularizó por ser una versión amable y manejable del cannabis. El THCP es justo lo contrario: es mucho más intenso, físico y abrumador que el propio THC. Si el HHC se te queda corto, el THCP probablemente te venga demasiado grande.
